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Pocas cosas son para uno tan familiares y tan cotidianas como la basura. Esta presente en la casa, en las oficinas, en la calle, en los mercados, en otros sectores del comercio, en las industrias, etc.
Aún teniéndola presente a diario, poco o nada se sabe acerca de ella. En nuestra sociedad la gran mayoría, una vez que cierra la bolsa de basura, se olvida de su contenido y ni siquiera se pone a pensar cuál será su destino. Como ya no está al alcance de la vista, quizás se piensa, que desaparece o en el mejor de los casos, que alguien o alguna institución se encargará de gestionarla adecuadamente.
Sin embargo, no hay ningún otro tema que afecte a todos tan de cerca y del cual tan fácilmente uno se deshaga de toda responsabilidad, descargándola en terceras personas, que la basura.
Es obvio, los residuos sólidos (basura) no desaparecen, por el contrario, su gestión no solamente es costosa, ni solo requiere el concurso de profesionales especializados, con alto grado de responsabilidad, sino que va íntimamente ligada a la voluntad participativa de toda la sociedad.
La basura es un asunto en el que todos y cada uno tenemos algo que ver y por lo tanto algo que hacer. La basura es un problema del que todos en alguna medida somos responsables. De acuerdo a esta posición, basta por ejemplo, ponerse a reflexionar acerca del aumento que cada año sufre nuestro basurero personal y/o en la variedad y cantidad de cosas de las que uno, a diario, se deshace.
Algo que hacer
Nuestra sociedad, no está al margen del problema de la basura, los residuos sólidos se constituyen en uno de los problemas ambientales más serios en las ciudades capitales y en las provincias vecinas.
La solución debería ser ampliamente participativa y podría abordarse a través de la incorporación, a la práctica, de las tres Rs, Reducir, Reciclar y Reutilizar.
Como se ve, una de las alternativas a la problemática de la basura es la reducción en origen, es decir el buscar generar menos residuos sólidos, que sería equivalente a curar la causa que produce una enfermedad. Esto se puede lograr a través de un trabajo más largo y concienzudo, puesto que debería, incluso, conducir a promover cambios de conducta y estilos de vida.
No obstante, en el caso específico de nuestras ciudades y provincias vecinas, esta reducción en origen, momentáneamente, puede traducirse en reducir los residuos sólidos que se envían al tacho o a la bolsa que se lleva el organismo gestor o que de algún modo llega a cualquier botadero ilegalmente establecido, convirtiéndose uno mismo en el propio gestor de parte de sus residuos sólidos.
Pero, ¿qué contiene un tacho o una bolsa de basura?
De un modo general se puede decir que una bolsa de basura contiene: vidrios, procedentes de botellas rotas, frascos, etc., plásticos, restos de embalajes alimenticios,
productos de limpieza, etc., papel y cartón, periódicos, revistas y embalajes, materia orgánica, constituida por restos y desperdicios de alimentos, textiles, restos de tejidos o prendas rotas, metales, latas de alimentos, bebidas, etc., y otros residuos como ser cuero, tierra, maderas, pilas, etc.
En Europa y Estados Unidos, se tiene estimado que, aproximadamente, 35% de los residuos domésticos esta compuesto por residuos orgánicos alimenticios, sin embargo, la propia experiencia de 4 años de separación y reciclaje de basura orgánica, en nuestro medio, hace afirmar que alrededor del 70% de los residuos domésticos, de una familia de nivel medio de nuestra sociedad, está constituido por materia orgánica, biodegradable, esto significa que un 70% de la basura que se genera en los hogares puede ser separada y eventualmente reciclada a través de la producción de compost. Esto equivale a reducir la carga de nuestra basura, en un 70%.
La primera fase, entonces, es la separación, toda la materia orgánica del resto de la basura, es decir cáscaras, pepas, residuos de alimentos, fruta y verdura podrida, etc., la que será utilizada para la fabricación de compost, producto que puede ser usado como aditivo para la mejora de suelos.
En el proceso de compostaje, las macromoléculas y complejos orgánicos, que constituyen los residuos orgánicos, separados, son transformados, en presencia de oxígeno, en moléculas simples, las que en parte son incorporadas, al suelo, como nutrientes por bacterias y hongos. Debido a la actividad metabólica de estos microorganismos la composición química del material tratado cambia, generando calor y reduciendo el volumen.
La producción de compost a nivel doméstico, se la realiza en fosas excavadas, donde se, deposita la basura orgánica y se deja a la acción de los microorganismos, mezclándola regularmente, vale decir, que en nuestros propios jardines, a nivel particular, o en algún área verde de nuestro barrio, podemos hacer el reciclado.
Archivo para descargar: la_basura_en_casa.pdf |